9.- Combate espiritual



9.- Combate espiritual


 Estamos orgullosos de nuestra pretendida y supuesta perfección. La verdad es que estamos orgullosos de un delirio-fantasía-engaño, de la negación y del olvido de Dios.

 No hemos levantado la cabeza del abismo de egolatría narcisista y no hacemos otra cosa mas que pensar en nosotros mismos miserable y miedosamente.

 Dios Es Amor y Dios Es Perfecto, estamos muy lejos de la perfección.

 La verdadera perfección no consiste en cumplir eficiente y sobresalientemente lo que suponemos que es debido.

 La verdadera perfección consiste en que Dios Viva-Reine-Haga Su Voluntad en nosotros y en el mundo por medio nuestro.

 Llega la hora y nos encontramos en ella en la que nadie va a poder cumplir lo que es su supuesta perfección. El adversario liberado irá añadiendo sigilosamente peso extra para hundir a las almas y arrastrarlas por ese lado a la rebeldía, quejas, reclamos, reproches contra Dios y/o a obrar despechadamente por agotamiento y sufrimiento.

 La verdadera perfección consiste en dejar a Dios ser Dios aceptarlo, recibirlo, obedecerlo, seguirlo, colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida-casa-corazón.

 Con lo que hacemos o dejamos de hacer sin haberlo escuchado y sin colaborar en sus obras, solo construimos torres de babel, monumentos de orgullo, negaciones de Él, castillos de arena por los que nos vemos privados de su Vida-Presencia-Reino.

 Tiene que caer el orgullo, debemos deponerlo, renunciar a éste y si no lo hacemos por voluntad, lo haremos por agotamiento porque el adversario nos hará caer-tropezar a todos, nadie podrá evitar caer, todo se volverá infernal e insufrible de manera que nadie podrá cumplir ni aun queriendo.

Es mas, en el colmo de los tormentos nadie va a querer cumplir, saldrá lo peor de lo peor de cada uno y el adversario sabrá como hacer caer a todos.

Quebrantado el orgullo, Dios recibirá a quienes se arrepientan y hagan penitencia, se esfuercen por volver a Él.

Queremos creer que tenemos a Dios atado-obligado-dominado-controlado. Es mentira-miedo-engaño.

Dios no nos obedece, ni esta obligado a amarnos, mucho menos por lo que hacemos y menos aun por la supuesta perfección.

 Dios nos ama porque Es Amor y porque quiere.

 Nos esforzamos en ser perfectos por miedo queriendo obligar a Dios a que nos ame-acepte-obedezca. Abrir los ojos, no lo va a hacer.

 Si nos pide algo es porque quiere que colaboremos con Él porque Él Es Dios y Él sabe lo que hace, como y cuando lo hace. No necesita de nosotros, pero sí quiere necesitar, quiere que colaboremos y lo dejemos Ser y Hacer, Él Es Dios y bien puede hacer solo.

 Considerar que el ‘yo’ se rebela y hace sus obras, las hace a pesar nuestro y aun en contra de nosotros porque se sirve a él mismo y por este cerdo orgulloso es que satanás nos controla-domina-somete arrastrándonos a la perdición.

 Solo generamos vacío-olvido-negación de Dios, cavamos la propia tumba, provocamos la propia ruina. Nos apartamos de Dios, renegamos de Él y colaboramos con el adversario en la autodestrucción a la que nos arrastra.

 La ley es simple, es el mismo mandato del principio, se trata de obedecer a Dios, ni mas ni menos, y para hacerlo, como es lógico, debemos escucharlo, prestarle atención, hay que discernir su Voluntad. No podemos obedecer a quien no escuchamos, a quien no le prestamos atención, a quien le impedimos que se revele.

 Lo esencial es colaborar en esa revelación de Dios y ahí es donde El Señor Viene-Vuelve porque Él Es la Revelación de Dios.

 Vuelve El Señor, es su Segunda Venida, o mas bien así comienza, cuando colaboramos en Que Se Revele.

 Toda actividad del adversario tiende a evitar Que Dios Se Revele, porque sabe que si lo hace, necesariamente pierde, tiene que retroceder, se desarma su reino de oscuridad-tinieblas-mentiras.

 Lo peor que podemos hacer es encerrarnos en nosotros mismos e impedirle a Dios hablar-decir-revelarse, porque Él Es la Luz Verdadera y necesitamos de su Palabra Viva, esa que envía a diario como alimento para el alma y para guiarnos en medio de esta oscuridad y hacer retroceder a los enemigos espirituales.


 Considerar que el enemigo esta desesperado por ganar y no va a desistir hasta que nos haga caer, por ello, hay que caer en algo secundario y controlado o limitado por Dios, perder para ganar, para no terminar cayendo luego por algo mas grave y de consecuencias mas irremediables.

 Para limitar el orgullo sucede, es el tropiezo. Recordar que El Señor cayó tres veces.


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Dr. Jorge Benjamín Lojo


 Abogado, asesoramiento, acompañamiento y guía espiritual personalizado y grupal, (Empresas, grupos de oración, religiones, equipos de trabajo).

 Retiros, cursos, charlas, jornadas y conferencias dirigidos a empresas, grupos de oración, religiones, equipos de trabajo.




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