1.- Reino de Dios



1.- Reino de Dios


1.-


 El Reino de Dios es donde Dios Reina.

 Dios Reina en la creación y en las criaturas.

 Dios debería reinar en la criatura que tiene preeminencia, aquella que esta hecha a su imagen, la humanidad.

 Debería porque no lo hace. No lo hace porque la humanidad misma no lo quiere y se lo impide.

 Dios le dio libertad, voluntad propia, libre albedrío. Esto es para que la humanidad acompañe las obras de Dios, para que acepte o rechace consciente y voluntariamente la Vida-Presencia de Dios.

 La humanidad usa esa voluntad propia para rechazar sistemáticamente a Dios, para rebelarse enfermiza y constantemente, buscando su autodestrucción irremediable.

 ¿Quién discierne la Voluntad de Dios y lo obedece, acepta y colabora con Él en estos tiempos?.

 La realeza humana basada en rebeldía contra Dios, construida en su olvido-negación, es la misma de satanás, un delirio, una fantasía, una psicopatía autodestructiva.


2.-


 Fe sin razón degenera en fanatismo, algo muy común en estos tiempos y que afecta a todas las religiones.

 Siempre es necesario el límite de la razonabilidad para no caer en extremismos religiosos.

 Razón sin fe degenera en racionalidad y lleva al existencialismo materialista autodestructivo.

 Dios envía a su Hijo con el poder del Espíritu, con su misma autoridad para salvar a las almas.

 Nosotros que lo hemos recibido colaboramos con Él en esta salvación de las almas.

 Cuando Jesús, El Señor, El Hijo de Dios, estaba en el Huerto de los Olivos, exudó Sangre.

 Esto se produjo en el combate interno de tener que aceptar la Verdad.

 ¿Qué sucedía en su interior?, esto:

 Él, Hijo de Dios, podía, debía y quería salvar a todas las almas.        

 Sin embargo, debió aceptar la Verdad.

 ¿Qué Verdad?, que no todas las almas se salvan, si bien muchos son llamados, pocos son elegidos.

 Él, con el mismo poder-autoridad de Dios podía y quería salvar a todas las almas, sin embargo vio la Verdad, que no todas las almas pueden ser salvadas.

 ¿Por qué no pueden ser salvadas todas si la misma omnipotencia Divina lo quiere?, porque las mismas almas no quieren ser salvadas.

 Acá hay que considerar el libre albedrío dado a la humanidad por Dios mismo y el discernimiento.

 Libre albedrío para decidir, elegir, optar. Esto es poder, es autoridad, es libertad.

 Discernimiento para ejercer razonablemente el libre albedrío y para que no degenere en libertinaje.

 Dios puede y quiere salvar a todas las almas, pero las almas deben querer ser salvadas y deben colaborar en la salvación que Dios les da-dona-ofrece.

 Dios no impone la salvación, no hace una salvación forzosa, las almas deben querer salir del abismo de la egolatría, del chiquero de los vicios, deben querer abandonar malas costumbres.

 Jesús, El Señor, El Hijo de Dios, viene a nuestra vida y nos ofrece la salvación.

 Así como estuvo por un tiempo sobre la faz de la tierra, permanece la puerta abierta, la oferta-don de la salvación por un tiempo.

 Durante ese período debe darse la aceptación, ahí es donde las almas debemos aceptar a Dios, recibir a su Enviado, a Jesús, El Señor, El Hijo de Dios.

 Cumplido el plazo, se cierra la puerta, se acaba el tiempo de la oferta-don de Dios. En términos jurídicos, precluye la etapa procesal del juicio y no se puede volver atrás.

 Nosotros, siervos inútiles del Señor, colaboramos en la salvación de otras almas, pero si éstas no quieren abandonar el abismo y desean continuar revolcándose en el barro, no vamos a perdernos con ellas.

 Considerar que El Señor baja al pozo y se embarra con nosotros para sacarnos, pero no produce un paraíso en el abismo, viene para sacarnos, si no hay voluntad de salir, Él sigue su camino, se sacude el polvo de los pies y avanza.

 Como le sucedió a Él mismo en el Huerto de los Olivos, debemos dejar de resistirnos a la Verdad, hay almas que no quieren salir del agujero-pozo-abismo, prefieren el barro, quieren revolcarse en el chiquero-lupanar. No podemos perdernos con ellas si quieren permanecer en tinieblas.

 Estas ovejas perdidas debemos dejarlas por cuentas de Jesús mismo porque Él Es El Salvador y ahí debemos confiar enteramente en Él sin meter mano nosotros.


3.-


 Llevamos cargas sumamente pesadas que se vuelven autodestructivas y acaban arrastrándonos a la ruina, nos dejan postrados y perdidos en tinieblas, a oscuras, padeciendo como condenados.

 Buscamos y no encontramos una salida-remedio-solución, y no comprendemos que el problema es mucho mas profundo de lo que pensamos, y por lo tanto, su solución es mucho mas grande y esforzada.

 Damos manotazos de ahogado, realizamos golpes al aire, hemos perdido el rumbo cuando estábamos plenamente convencidos de ir por buen camino.

 El primer y capital error es no admitir la Verdad que se ha vuelto sumamente evidente, es negarse a aceptar la Verdad que nos azota, la realidad que nos golpea-llama-advierte.

 Tenemos que abrir los ojos, rendirnos, dejar de querer demostrar lo que es mentira, dejar de engañarnos a nosotros mismos.

 Hay que aceptar el error, dejar de evadirse de la realidad, dejar de huir, dejar de esconderse-negarse-engañarse.

 La Verdad es que solos no podemos, queremos convencernos de lo contrario y hasta tratamos de demostrarlo. Buscamos convencer a otros de lo mismo, pero la Verdad en la realidad sigue llamándonos, continúa golpeándonos.

 Las olas de la realidad azotan la débil construcción de nuestra endeble y miserable vida orgullosa, ególatra narcisista, desamorada, viciosa y tendiente a la ruina-autodestrucción.

 Debemos comenzar por el principio, poner el orden debido, lógico, coherente. Necesitamos comenzar a vivir en la Verdad y no ya en la mentira.

 La Verdad es simple, necesitamos de Dios y El Es Dios.

 Queremos convencernos de que somos dioses, pero a diario estamos comprobando que no nos bastamos a nosotros mismos, que solos no podemos. Hay que rendirse, dejar de querer demostrar la mentira, Él Es Dios, Solo Él, Siempre Él, Porque Solo Él Es Dios, Y Siempre Será Dios, Porque Es Él, El Que Es, El Que Era y El Que Vuelve, Y Siempre Seguirá Siendo Dios, Dios Es Siempre El Mismo Porque Él Es Dios, Porque Siempre Fue Dios, Y Porque Siempre Seguirá Siendo Dios.


4.-


 El problema es el miedo, tememos por nosotros mismos y desconfiamos de Dios y de todos. Fingimos que confiamos en nosotros pero la realidad es que nos encerramos y ahogamos, naufragamos en la propia miseria engañándonos-mintiéndonos y negándonos rotunda y tercamente a ver-aceptar la Verdad que nos golpea-llama-avisa-advierte en la realidad.

 Debemos vencer el miedo que se manifiesta en la desconfianza y que se constituye en voluntad propia obsesiva, viciosa, caprichosa, rebelde, histérica, maniática, compulsiva, manipuladora y desesperada.


5.-


 Hay que aprender a vivir, debemos comprender que hasta ahora anduvimos fuera del camino y es por ello que hemos terminado en este abismo autodestructivo.

 Debemos buscar y encontrar el Camino Verdadero.

 Tenemos que poner el verdadero orden en nuestra vida, comenzar por el principio, y lógicamente que esto significa comenzar por Dios, porque Él Es Dios y éste es el orden mas lógico, simple y coherente.




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Próximamente realizaré cursos, charlas, conferencias, etc., para explicar-enseñar-instruir mas sobre este tema.

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