6.- Armada Celeste



6.- Armada Celeste


 Dios nos da la oportunidad única y última de hacer lo que siempre debimos hacer y no hicimos hasta ahora.

 Debemos usar el tiempo escaso que nos queda para arreglar cuentas con Dios.

 Considerar que no es ni será agradable, es un infierno irremediable, por ello, en vez de perder el tiempo, tenemos que poner orden, volver a Dios, morir a nosotros mismos.

 La prueba es ahora. Se produce la ausencia de Dios, la abominable desolación. En este vacío el adversario es liberado. Es el combate final.

 Lo único que podemos hacer es lo que debemos hacer, aquello que no hicimos y que no queremos hacer: Obedecer a Dios, sacrificarnos a nosotros mismos, actualizar el Santo Sacrificio Espiritual.

  Verdaderamente que la abominable desolación no va a cesar hasta que se cumpla el tiempo decretado por Dios y hasta que hagamos lo que es debido. Son dos requisitos.

 El tiempo determinado por Dios es el necesario para que haya arrepentimiento real, reparación, real arrepentimiento y verdadera buena voluntad, voluntad de andar por buen camino.

 Si las personas no se corrigen, se perpetuarán en ese estado de desolación abominable porque habrán confirmado que desean ir por mal camino.

 El segundo requisito esta mencionado en el primero, lo que debemos hacer es arreglar cuentas con Dios, poner orden, darle a Dios su lugar y manifestar una y otra vez que deseamos ir por el buen camino.

 Considerar que podemos hacer muchas cosas buenas, pero si no hacemos eso único que Dios nos pide-quiere, sigue la abominable desolación, continuamos padeciendo su ausencia, seguiremos irremediablemente a merced de todos los enemigos infernales padeciendo el abominable castigo.

 Solo cesará esa desolación cuando nos quebremos, aceptemos lo que nos toca y dejemos de rebelarnos aceptando la Voluntad de Dios y colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida.

 Considerar que Dios quiere una cosa puntual, específica, única, de nosotros depende discernir que es, de que se trata. Costará encontrarla, el enemigo da batalla, pelea, distrae y busca todo aquello que pueda apartarnos del buen camino, imponernos mala voluntad.

 Cuando hagamos eso único que Dios quiere-pide, cesará la desolación abominable, pero no mejorará mucho nuestra situación, habrá que seguir padeciendo aunque no será insufrible-infernal-abominable, será soportable y llevadero, habrá que caminar con esa piedra en el zapato ofreciendo el sacrificio irremediable.



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Dr. Jorge Benjamín Lojo


 Abogado, asesoramiento, acompañamiento y guía espiritual personalizado y grupal, (Empresas, grupos de oración, religiones, equipos de trabajo).

 Retiros, cursos, charlas, jornadas y conferencias dirigidos a empresas, grupos de oración, religiones, equipos de trabajo.




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