22 abril 2018

SE ACABÓ EL TIEMPO


SE ACABÓ EL TIEMPO




 En pascua debió terminarse el tiempo, pero quiso El Señor concederles a las almas unos segundos mas de tiempo para liberarse del peso de su Justicia, porque cuando cierre, nadie podrá abrir e irremediablemente cada uno va a padecer lo que merece según su estado interior mas allá de lo que quiera y crea ser, tener, saber, poder, merecer.

 Cuando decide hacer Justicia, es implacable, inconmovible, no hay nada que hacer, solo padecer. Las almas no lo saben, no lo entienden, no lo quieren ver, desgraciadamente lo van a aprender cuando les toque irremediablemente padecer, cuando conozcan el infierno en vida.

 Verán lo que es vivir por vivir porque no se puede morir, esperarán sin esperanza comprendiendo que nada puede hacerse, que cuanto intenten es inútil.

 Peor aun, verán que cuanto hagan solo redundará en mayor tormento, castigo, desgracia, padecimiento.

 Por nada podrán liberarse del infierno que viene, del castigo que caerá implacable, que avanzará inexorable como la noche, oscuro y pesado y como el olvido.

 Solo habrá dolor y mas dolor, pero padecimientos infernales que no se conocieron hasta ahora, el verdadero infierno sobre la tierra, muerte sin muerte, interminable, eterna. Será el castigo en vida.

 Sin embargo, como siempre, no es eso lo que Dios quiere, ahí podrán y deberán corregirse, aprender a padecer y aprender a perseverar en el Bien. Deberán aprender a hacer lo que no hicieron ni quisieron hacer hasta ahora.

 Van a tener que usar todo como purificación y reparación, podrán usar el abominable e irremediable dolor, el infernal castigo, como remedio para no perderse.

 Deberán entender que eso que padecen, por mas abominable, infernal e insoportable que sea, es solo una gota de lo que padecerán sin remedio por toda la eternidad.

 Verdaderamente, cuando llegue esa hora, no podrán hacer otra cosa mas que padecer, porque conocerán el infierno en esta vida, verán lo que es pretender vivir sin Dios, lo que es querer existir por y para sí mismo consumiéndose, autodestruyéndose y colocándose en garras de los demonios.

 Como siempre, conviene arreglar cuentas con Dios hoy, conviene ponerse en orden, de lo contario, mañana será tarde, incluso nadie puede decir que pasará de esta noche o qué será de su existencia dentro de cinco minutos.

 Considerar que a Dios no se lo engaña, no se le puede mentir, ni se puede negociar, solo hay que aceptar lo que irremediablemente dispone, dice, decreta, manda, su Voluntad impera y se impone inexorable.

 Lo que cada uno pase a vivir-padecer pronto, es lo que irremediablemente merece según el estado real de su alma, y a la vez, es lo mas conveniente para corregirse y no perderse. Por ello es que hay que aceptar lo inevitable, aprender a sufrir y seguir, y seguir sin remedio, salida o solución. Llegó la hora de sufrir.

 Considerar acá la importancia y necesidad del Santo Sacrificio Espiritual, El Señor interviene ahí, es en ese momento y lugar donde se halla verdaderamente Vivo y Presente, es donde puede continuar sus obras.

 Esto lo hace en el alma que realiza tal sacrificio, y por medio de ella, en el mundo.

 Son obras espirituales, interiores, las que solo Dios puede hacer, pero requiere la libertad de obrar que le da el alma que ocupa su lugar quedando prisionera en la cruz.

 Las personas deben aceptar ese sacrificio que Dios impone, aceptar su Voluntad, rendir la propia, sacrificarla-ofrecerla. Ahí aceptan a Dios verdaderamente, ahí Dios se halla Vivo y Presente, libre de obrar como quiera en las almas y en el mundo.

 Además, es ahí donde El Señor Viene-Vuelve al mundo, es donde realiza su Paso Libertador-Purificador-Santificador.

 Comprender que siempre concede un instante mas a las almas cuando hay otras que generosamente se sacrifican. Las que renuevan el Santo Sacrificio Espiritual, consiguen tiempo y fuerza para que otras almas se corrijan, conviertan, reencaminen, colaboran en su purificación, liberación y santificación.

 Es una entrega generosa realizada a Dios por el Verdadero y Eterno Bien de las almas, es verdadero amor, real caridad. Es la forma de amar verdaderamente a Dios y a las almas.

 Y es interior, espiritual, luego se realizan algunas obras externas en consecuencia, pero es todo obra de Dios.