08 abril 2018

IMPORTANCIA Y NECESIDAD DEL CENÁCULO DE ORACIÓN, LA NOVENA Y LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS


IMPORTANCIA Y NECESIDAD DEL CENÁCULO DE ORACIÓN, LA NOVENA Y LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS




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1.- Nacimiento de la Iglesia

2.- El pedido de Dios en Lanús

3.- Oración y oposición del enemigo

4.- Orar bien

5.- El alma orgullosa no sabe orar

6.- Sacrificio-esfuerzo de la oración

7.- Solo la oración va prosperar porque es lo que Dios quiere


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1.- Nacimiento de la Iglesia


 ¿Cómo nació la Iglesia?, Nació por obra de Dios en la que María Virgen y los discípulos participaron-colaboraron.

 En el día de la Ascensión recibieron de parte del Señor por medio de los Ángeles el encargo-misión de reunirse en oración esperando el Don del Espíritu, la Fuerza Que Viene de lo Alto.

 Ahí se realizó la primera novena y nació la costumbre de hacer novenas.

 María Virgen y los discípulos permanecieron reunidos en oración en el Cenáculo pidiendo y esperando el Don de Dios, lo que El Padre y El Hijo querían dar-donar-enviar, El Espíritu Santo, Tercera persona de la Santísima Trinidad.


2.- El pedido de Dios en Lanús


 El encargo-pedido-mandato de Dios fue similar en esta aparición.

 Por medio de María Virgen y la constante intervención de los Ángeles, Dios nos ha pedido permanecer reunidos en oración constante buscando y pidiendo el Don del Espíritu.

 Incluso nos ha dado una coronilla especial para invocar al Espíritu Santo y pedir sus Siete Sagrados Dones.

 También nos ha enseñado a orar, a ayunar, a preparar los panes para el ayuno.

 Nos ha guiado en novenas, jornadas de oración y retiros.

 Nos ha explicado la importancia y necesidad de realizar sacrificios personales y penitencia, en lo secreto, donde solo El Padre ve, donde Él lo valora y recompensa como lo dijo El Señor en el Evangelio.


3.- Oración y oposición del enemigo


 Lo primero y esencial es esto, claramente es lo que Dios quiere, para lo que ha enviado a su Madre, la oración.

 Lo demás es secundario, anexo, consecuencia.

 Como es lógico, es lo que el adversario va a combatir, impedir, atacar. Si Dios quiere que oremos, el adversario no quiere que lo hagamos.

 Así es como el antiguo enemigo nos va a ofrecer alternativas, distracciones, problemas, ocupaciones y preocupaciones.

 El enemigo antiguo y homicida no quiere que oremos porque Dios quiere que lo hagamos, pero también, porque sabe que al orar gana Dios, ganamos nosotros y él pierde.

 Al orar estamos reconociendo que solos no podemos, que necesitamos de Dios, y eso es la Verdad, ahí comienza la humildad y es donde el enemigo ya no tiene lugar y ha perdido irremediablemente.


4.- Orar bien


 La Verdad es que generalmente no vamos a conseguir lo que queremos, Dios tiene otros planes y no los conocemos ni comprendemos.

 Lo importante es orar para colaborar con Dios, en sus obras, en lo que Él quiere hacer en nosotros, y por medio nuestro en el mundo.

 No oramos para vencer a Dios, lo hacemos para vencernos a nosotros mismos.

 Oramos para discernir la Voluntad de Dios y para aceptarla, para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida-casa-corazón y en el mundo.

 Simplemente debemos recordar lo que dijo El Señor, buscar el Reino de Dios, lo demás va por añadidura, porque primero Es Dios, todo lo demás se ordena si Dios se encuentra en su lugar, es decir, reinando-viviendo-permaneciendo en nosotros.


5.- El alma orgullosa no sabe orar


 El alma orgullosa no hace oración, no puede, no la necesita, no reconoce que necesite de Dios, está satisfecha de sí misma.

 Peor aun, esta ocupada y preocupada por sí misma, se entretiene sosteniendo su imagen, haciendo sus obras, aquello por lo que espera ser vista, amada, adorada, tomada en cuenta.

 Vive ahogada-abismada en su ego consumiéndose en el esfuerzo por brillar y hacerse ver, es como una estrella fugaz, se consume en el falso brillo mundano.

 Su brillo es oropel, para la vista y aprobación del mundo, como sucedía con fariseos y maestros de la ley, puede hablar mucho sobre Dios, pero no lo escucha ni colabora con Él, y peor aun, se opone a Él.


6.- Sacrificio-esfuerzo de la oración


 Volviendo al principio, la iglesia comienza en la casa-vida-corazón, en el interior.

 Dentro de nosotros formamos el Cenáculo orando con María Virgen buscando el encuentro real con Dios, la comunión constante con Él, caminar en su presencia como se lo dijo a Abrahán.

 En nuestra casa-vida-corazón formamos el templo para recibir el Don de Dios, de su Vida-Presencia, de Su Espíritu-Amor.

 Ahí es donde debemos discernir su Voluntad renunciando a la propia, como lo hizo María Virgen, “Fiat mihi Secundum Verbum Tuum”, colaborando en las obras de Dios, permitiendo la Encarnación, obra del Padre que realiza el Hijo por el Espíritu Santo.

 Dentro de nosotros debemos renovar el santo sacrificio espiritual sacrificando la propia voluntad, rindiendo el orgullo, admitiendo diaria y constantemente la necesidad de Dios, es decir, orando como Dios mismo nos lo ha mandado-pedido.

 Vive El Señor cuando puede manifestarse-revelare-intervenir-pasar, y esto es cuando el alma se abre en oración.


7.- Solo la oración va prosperar porque es lo que Dios quiere


 Lo mismo que realizamos interiormente, debemos hacerlo en grupo, dos o mas ya forman un cenáculo si se reúnen para orar.

 Dos o mas pueden y deben reunirse para discernir la Voluntad de Dios, compartir la experiencia de buscarlo y recibirlo.

 Dos o mas pueden y deben apoyarse periódicamente para colaborar en las obras de Dios, así es como progresa la Iglesia en los corazones y en el mundo.

 Otra cosa no va a prosperar porque Dios nos ha bendecido en esto y quiere esto. Solo va a bendecir lo que sea en este orden-sentido, oración y cenáculos de oración.

 Todo lo demás que hagamos, es secundario, Dios quiere, pide y espera oración y cenáculos de oración porque así puede Venir-Intervenir, así vuelve su Hijo diaria y constantemente y así es que nos hace el Don del Espíritu, su Amor-Bendición.

 Debemos vivir un Pentecostés permanente, constante, y eso es un modo de vivir, es la forma en la que viven los discípulos de Jesús.

 Si falta esto, corremos el riesgo de construir en la arena estatuas o imágenes falsas, cúmulo de vanidades que se oponen y desafían a Dios cual torres de babel, verdaderos delirios de orgullo en los que nos perdemos evadiéndonos de la realidad para enterrarnos en la auto contemplación.

 Solo la oración va a prosperar porque es lo que Dios quiere, lo que bendice-beneficia, y es la oración lo que hace prosperar todo.




Dr. Jorge Benjamín Lojo