07 marzo 2018

SOBRE LAS OBSESIONES DE ESTOS TIEMPOS



SOBRE LAS OBSESIONES DE ESTOS TIEMPOS



 Hoy en día las personas padecen graves obsesiones. Esto se debe a dos causas: Una es propia, y otra es producto de la acción de los antiguos enemigos de las almas, los demonios.

 Desgraciadamente, ambas causas se entrelazan y potencian provocando que las almas padezcan como en el infierno acá en la tierra y acaben cayendo en sufrimientos peores, dado que, después de la obsesión llega la desesperación.

 Detrás de la obsesión hay miedo, esa excesiva e inútil preocupación por sí mismo. Esto es producto de la debilidad, de hundirse-encerrarse en sí y no mirar, no pensar ni prestar atención a otra cosa mas que a sí mismo.

 Dicho de otra manera, es efecto de la egolatría, de rendirle culto al ‘yo’.

 Esto es efecto simple y sencillamente del olvido de Dios. Cuando las personas se olvidan de Dios, se desmoronan, se hunden en sí mismas, se ahogan en la propia miseria obsesionándose y hasta llegan a desesperarse.

 En ese abismo de honda e inútil preocupación por sí, el alma se llena de dudas, que son la clara expresión de su debilidad. Las dudas generan desconfianza, y a la vez, la desconfianza engendra dudas-cuestionamientos, y por ello, mas debilidad-miedo-preocupación.

 Todo esto ocurre por autodesprecio. Las personas se auto desprecian porque fueron despreciadas o porque temen padecer desprecio. En esto también se debe considerar el ser menospreciado, desvalorizado, humillado, tanto lo padecido como lo que la persona temió o creyó padecer.

 Considerar que se vuelve una costumbre, produce tendencia, las personas se hunden-encierran, temen y siguen despreciándose y temiendo desprecio para acabar dudando-temiendo y desconfiando de todo y de todos. En esto también acaban generando desprecio-odio-rechazo como respuesta o reacción normal, cosa que provoca que se hundan-abismen aun mas en sí mismas.

 Encontrándose hundidas-encerradas en sí, ven todo mas grande de lo que realmente es, lo sobredimensionan, y es lógico, desde el abismo todo se ve mas alto.

 Considerar el círculo vicioso autodestructivo irremediable en el que se encuentran muchas personas en estos tiempos. Ver el estado lamentable al que acaban reduciéndose.

 ¿Solución?, Simple, buscar el origen, causa fuente, donde surgió esa preocupación por sí, ver donde comenzó la persona a preocuparse demasiado por sí olvidándose de Dios y de todos para centrarse en su propia miseria.

 Ese hecho hay que entregarlo a Dios, perdonar, pedir liberación, y elegir comenzar a creer mas en Dios, en su Amor y darle a Él el lugar que le corresponde.

 También hay que ver todos los golpes que cayeron en el mismo lugar, es decir, todos los desprecios padecidos o que temió padecer, los hechos en los que se eligió a sí misma miedosamente sin advertir que se encerraba formando una fortaleza de olvido, desprecio e indiferencia hacia Dios y hacia todos en derredor.

 En definitiva, debemos volver a Dios, darle lugar, espacio, tiempo, prestarle atención, orar, hacer el trabajo interior en el que nos limpia-purifica, libera y salva.