10 febrero 2018

ESPÍRITU INMUNDO ENMASCARADO QUIERE DAR LÁSTIMA PARA OBTENER ADORACIÓN



ESPÍRITU INMUNDO ENMASCARADO QUIERE DAR LÁSTIMA PARA OBTENER ADORACIÓN



 Aparece una persona queriendo dar lástima, fingiendo ser un alma del purgatorio, lo que ya es extraño, porque las almas del purgatorio no dan lástima, ni quieren que se la tengan, dado que la lástima es un sentimiento infernal, es una auto-compasión débil, enfermiza, pusilánime, donde el alma rebelde reniega de lo que le ha tocado y llora, se lamenta y quiere que todos se hundan en su mismo agujero adorándola, tomándola en cuenta, pero, no quiere abandonar su rebeldía, no quiere dejar de ser odiosa, resentida, caprichosa y renegada de Dios, solo quiere llamar la atención y se convierte en un lobo con piel de cordero.

 Mientras tal supuesta alma hacía su discurso, inventaba una historia sufrida y de dolor, llamando la atención, queriendo que se le tenga lástima, Dios no permanece inactivo ante una trampa o engaño del adversario, sino que inspira o mueve oraciones, de manera que, si somos racionales, objetivos, incluso en lo espiritual, podemos quedar engañados y seducidos por el adversario y toda su escenificación, pero, si aceptamos las mociones, inspiraciones, aquello que mas allá de la cabeza y que realiza El Espíritu del Señor, podemos descubrir el engaño evitando caer.

 Esto es así porque mientras el enemigo miente, finge, realiza su número artístico, en el interior El Señor inspira-Revela la Verdad, o bien mueve alguna oración, y tenemos que prestarle atención, darle curso, de lo contrario, quedamos encantados y seducidos por el adversario que se desespera por lograr que le prestemos atención siempre.

 “¡Aléjate de aquí satanás!, En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén”, es lo que inspira El Señor y mueve también a que tracemos la Señal de la Santa Cruz, porque el espíritu que quiere mover, animar, inspirar lástima no viene de Él, dado que es un espíritu egoísta, mentiroso, preocupado por sí, o bien se puede tratar de un demonio como en este caso, o bien de alguna alma que estando de paso por el mundo, haya tomado esa costumbre para lograr que le presten atención, para succionar vida de otras almas.

 ‘Casi te engaño’, dice este demonio que comienza a quitarse la careta, la apariencia de cordero descubriendo su ser lobo infernal. Agrega, ‘el cuento de la lástima siempre sirve, así me dedico a robar vida de las almas desde siempre, una cara triste de payaso sufrido, un discurso que de pena y haga sentir culpa y luego todos lloran conmigo’, jactándose de su engaño-estafa-trampa.

 ‘Es fácil engañar a las almas, tanto mas en estos tiempos donde ya no hay Verdad, donde su Señor, los ha abandonado’, como siempre, mezcla verdad y mentira, porque El Señor no esta Presente, pero, no nos ha abandonado, sino que nosotros lo hemos abandonado, nos hemos apartado de Él, nos hundimos preocupados en nosotros y nos dedicamos a pensar egoístamente en la propia satisfacción, queriendo lograr que otros nos miren, presten atención, den su vida, etc.

 Falta la vara, la medida, el Testigo del Amor de Dios, la Verdad para poder aprender a discernir lo que es Verdad y lo que no lo es, se ha echado al Señor y se ha generalizado lo malo, de manera que al hacerse común y al no haber referencia buena, se tiene por bueno lo malo aun sintiendo y presintiendo que no lo es, pero, nadie hace caso y nadie quiere escuchar, las almas desean ser rebeldes, caprichosas, orgullosas y desamoradas.

 ‘Lo que no se dan cuenta estos idiotas que se dejan engañar y que lloran conmigo, es que lloran porque yo les succiono la vida, les quito vitalidad y les voy robando de a poco el alma, como les hago sentir culpa y creerse en deuda, incluso se odiaba sí mismo como si fuesen culpables por sentirse antes bien y tener vida, , de manera que, con culpa, me dan su vida creyendo que se resarcen, incluso cambien se sentirían culpables si no me la dieran, tengo esa habilidad de acusar a las almas para que siempre se sientan en deuda’, prosigue el discurso-confesión de éste demonio.

 Se quita la máscara, la apariencia de una persona que había tomado para engañar, deja ver que es como un dragón pequeño, casi sin alas, lo que se llama, ‘grippen’, similar a lo que describe la Santa A. C. de Emmerich en las Revelaciones sobre el pecado original.

 Este espíritu, en el gran ritual satánico que es el corso, el carnaval, (Donde se corrompen a las almas que participan tanto como a las que asisten), se mete en la carroza de la comparsa, en los instrumentos, en los disfraces. En la vida común ataca con los sentimientos descritos anteriormente, o por medio de alguna persona soberbia, orgullosa y egoísta que solo piensa en sí y demanda lástima. También lo hace en la oración como esta descrito arriba fingiendo ser alguna alma del purgatorio.

 Este demonio tomó la apariencia de un alma del purgatorio en este caso porque quería que se rezara por él, porque quería salir de su agujero, o al menos, lograr que se le diera alivio. Esta es la razón por la que hay que aprender a discernir los espíritus, pedir al Señor que nos inspire y nos guíe, de lo contrario, aun en la oración podeos llegar a ser engañados y acabar perdiendo vida y tiempo como las almas que no tienen fe y deambulan por el mundo desperdiciando su vida o entregándosela a demonios y a la muerte terna.

 El miedo que provoca la soberbia y que debemos vencer para no producir en nosotros un espíritu de soberbia, es el miedo a sufrir, porque genera como reacción hacer cualquier cosa con tal de evitar el sufrimiento. El miedo se transforma en obsesión si lo dejamos crecer y ésta en desesperación, así es que acabamos haciendo cualquier cosa buscando evitar el sufrimiento sin ver que nos lo estamos provocando, porque renegamos de Dios, nos desesperamos por obrar por y para nosotros mismos exigiendo adoración, amor, atención, no ser despreciados, peleando contra todos, renegando de Dios y así hasta contra Él.