06 enero 2018

SOBRE LOS MILLENNIALS



SOBRE LOS MILLENNIALS


 Considerar que, en general, hoy cada cual se considera un dios, se encierra en sí evadiéndose de la realidad.

 Inventan un mundo de fantasía supuestamente exitoso que creen que controlan y donde se sienten falsamente seguros.

 Es una existencia falsa, superficial, sin consistencia, sin cimientos, sin profundidad.

 Peor aun ahora cuando se encierran en la tecnología y las redes sociales evitando el contacto personal real y basando su vida en lo superficial-electrónico.

 El éxito es el reconocimiento en línea, la aceptación, el ser tomado en cuenta, ser visto-seguido-adorado, y no por lo que la persona realmente es, sino por lo que dice-finge ser para lograr tal cosa.

 La imagen-apariencia se construye on-line, se vende-expone para lograr ‘me gusta’, ese es todo el éxito de los tiempos sin vida real, de existencia superficial.

 El fracaso es no lograr ese reconocimiento-aceptación vano e inútil en las redes sociales.

 Al final, las redes logran que las personas se encierren-evadan aun mas, porque aun estando en una misma habitación, todos están encerrados y distantes entre sí, evadidos en la falsa seguridad de las redes sociales, de la existencia on line que no es vida, sino mera existencia.

 Eso se vuelve adicción, es droga para las almas vacías-desoladas, sin vida, miedosas, preocupadas por sí, hundidas-encerradas-abismadas en su nada miserable.

 Realmente naufragan en la inconsistencia de su desamor, de su ser nada, de su existencia sin Dios, son el fruto de su capricho descontrolado y solo corren a su ruina irremediable.

 El problema es que andan-se arrastran por la vida y buscan como remedio lo que es droga, creen que les hace bien, mientras que les produce mas vacío-desolación-ruina.

 La aceptación-éxito on line, no es salvación, no es vida, solo es mas evasión, es mas vacío-olvido-negación de Dios, es abismarse-encerarse aun mas en sí, en el abismo del ego.

 La salvación es salir de sí, olvido de sí, mirar hacia arriba, aceptar-obedecer a Dios, seguir al Señor.

 Esto no significa volverse fanático religioso, significa que cada uno debe hacer el cambio necesario en su vida, el cambio de dejar de mirarse-preocuparse por sí y comenzar a amar.

 Hay que dejar de ser ególatra narcisista y pasar a generar amor, primero a Dios, luego a sí, después al prójimo y al final, al enemigo.

 La llamada generación ‘millenails’, es ésta, la que aquí se describe, ególatra narcisista condenada al fracaso que se droga con la aceptación on line para generar mas vacío-desolación, para encerrarse-abismarse aun mas en sí y acabar por autodestruirse irremediablemente.

 Considerar que evitamos el fracaso, la derrota o el desprecio, el pasar ignorados-desapercibidos-ocultos, como si se tratara de evitar la muerte, pero la verdad es que debe caer esa existencia miserable, superficial y aparente construida solo para hundirse-encerrarse en sí.

 La humillación es necesaria, es cruz que hay que abrazar como remedio para vencer el miedo, liberarse de la preocupación miserable y egoísta por sí mismo.

 Llega el tiempo en el que nadie podrá evadirse-encerrarse, nadie va a poder seguir sosteniendo su existencia superficial, aparente e inútil.

 Viene el choque con la realidad, hay que vencer el miedo y entrar en el mundo real.

 Es el momento de madurar, de asumir la responsabilidad que a cada uno le corresponde, hay que vencer el miedo y hacer aquello para lo que hemos nacido y venido al mundo.