17 enero 2018

SOBRE LOS MILLENNIALS VIII



SOBRE LOS MILLENNIALS VIII


 Quieren solucionar lo que tienen como problema, aquello que les hace padecer, y no ven el verdadero problema, no ven que están totalmente vacíos, abismados en sí y perdidos en la miseria en la que se autodestruyen exponiéndose al infierno eterno e irremediable.

 Se encuentran constantemente mirando lo que otros hacen o dejan de hacer, especialmente si se ven perjudicados por ello o no alcanzan o no logran la plena, completa y constante satisfacción de su ego.

 Se envenenan, retuercen y padecen ataques de furia viendo lo que otros hacen o dejan de hacer.

 Solo miran-consideran las obligaciones de otros, y peor aun cuando por lo que otros hacen o no hacen, se ven perjudicados o les toca padecer.

 Se empecinan en hacerles hacer o no hacer a otros, y siempre con miras a satisfacción de su ego abismal.

 Esto es peor cuando les toca padecer a consecuencia de lo que otros hacen o dejan de hacer.

 Acá esta el gran problema, se consideran dioses y en su delirio se desesperan por ser obedecidos-servidos.

 Cuando no logran ser obedecidos-servidos, estallan en furia, y detrás de esa furia esta el miedo que motiva tal cosa.

 No aceptan el desprecio, el rechazo, la sola idea los desespera, y quien no obedece, esta despreciando-rechazando.

 En vez de andar mirando tanto lo que otros hacen y dejan de hacer, en vez de escandalizarse con lo que hacen o no hacen los de en derredor, deberían comenzar a pensar en sus responsabilidades, deudas, en lo que cada uno debe hacer o no hacer.

 Primero deberían considerar sus responsabilidades para con Dios, luego con la Patria, después con sus padres, luego con otros parientes, amigos y enemigos.

 Mientras no asuman sus responsabilidades y no hagan lo que deben, padecerán el infierno que interiormente les atormentan.

 Esto es así porque eso es lo que son, hacen, tienen y merecen. De otros en derredor padecen lo mismo que hacen aunque no lo quieran, ver, entender o aceptar.

 Tienen que considerar no van a conseguir ser obedecidos-servidos, ni por Dios ni por otros en derredor, ni siquiera por su propio interior.

 Lo que deben hacer es comenzar a considerar que deben reordenarse, reencaminarse, nada va a cambiar, no van a cambiar nada ni a nadie, son ellos mismos los que deben cambiar.

 Nadie puede modificar nada en el mundo sin haberse modificado a sí mismo y quien se ha vencido a si mismo, ha vencido a todos los enemigos y tiene la creación en sus manos.

 Si quieren creer que pueden hacer lo que quieren, incluso van a escuchar que hasta en las religiones les dan la razón, pero solo van a seguir enredándose en sus delirios y perdiéndose en sus fantasías.

 La Voz de la Verdad les va a decir que tienen que modificar, crecer, madurar, reordenarse. Los otros sí tendrán que cambiar, modificarse, pero no depende de lo que quieran y mucho menos van a poder imponerles que hagan cambios.

 Mientras no pongan orden en su vida, mientras no se llene de Vida Verdadera, van a continuar padeciendo el infierno-abismo que son.

 Nada van a poder hacer fuera de lo que deben hacer, podrán intentar cualquier cosa, pero solo van a poder hacer lo que deben, ni mas ni menos, les guste o no.

 Es mas, no van a poder hacer otra cosa mas que padecer, y en medio de ese irremediable dolor, solo van a poder hacer aquello que deben hacer para reordenar su vida según el juicio y la Voluntad de Dios, les guste o no.

 Esta es la realidad, esta es la Verdad y si quieren creer otra cosa, pueden hacerlo, pero van a seguir padeciendo el infierno que se provocan y del que podrían ser libres limitando el dolor a lo irremediable de la situación que a cada uno le toque vivir.