17 enero 2018

SOBRE LOS MILLENNIALS VI



SOBRE LOS MILLENNIALS VI


 El choque contra la realidad que padecerán puede ser el tener que padecer a manos de otros lo mismo que hacen a terceros.

 No ven ni quieren entender lo que hacen, en su ego delirante suponen ser perfectos y obrar siempre bien.

 En su egolatría quieren creer que los equivocados son los otros, no aceptan la verdad, no ven la realidad.

 Chocarán irremediablemente unos contra otros, es lógico, andan como si fuese un manicomio a cielo abierto cada uno encerrado en su delirio.

 Chocan los excesos de unos contra los excesos del otro.

 Chocan unos y otros en lo que son iguales, como los imanes que se repelen en el mismo polo.

 Al chocar unos contra otros, verán la deformidad abominable ajena, pero deberán comprender que la realidad es que están viéndose al espejo.

 Comprenderán que aquello que les molesta y produce repulsión de otros, es lo mismo que tienen-son en sí y no quieren ver-entender.

 El problema es que, si no abren los ojos a la realidad, si no ven-entienden-aceptan que no son diferentes que aquellos de los que se quejan, se van a deformar y volver peores.

 Acá es donde recurrirán a al furia-odio-maldad para defender su ego-orgullo, sostenerlo, extenderlo y tratar de imponerlo a otros, a la vez de evitar que otros hagan lo mismo.

 Si no aceptan la realidad y no limitan su ego-orgullo, si se emperran-empecinan en seguir extendiendo-defendiendo-sosteniendo su ego-orgullo, se van a volver peores.

 Acá es donde pasarán a ser completamente delirantes de orgullo encerrados en su fantasía diciéndose-repitiéndose las mentiras que desean escuchar.

 Con y por miedo, se volverán mas fanáticos de sí abismándose-encerrándose para escuchar las mentiras que desean escuchar.

 También, se encerrarán en el reducido número de fanáticos que digan-repitan las mentiras que desean escuchar negándose a ver-aceptar-escuchar-reconocer a otros, a aquellos que les dicen la Verdad o se las recuerdan con su ser y hacer.

 Considerar que solo hay una salida y esta es aceptar la Verdad, dejar de ser ególatras, dejar de ser fanáticos, obtusos, obsesivos, histéricos-desesperados que se preocupan solo por su ego-orgullo, por sí mismos y esa miseria que son.

 En definitiva, va a ser la oportunidad para crecer liberándose de la mentira, de la costra de orgullo, de los límites de su propia miseria.

 Si no lo hacen, la estarán confirmando, afianzando y extendiendo, y con esto, seguirán acumulando piedras sobre su sepulcro.