10 diciembre 2017

LIBERARSE DEL ORGULLO PORQUE ES FANTASÍA-VENENO-AUTOENGAÑO



LIBERARSE DEL ORGULLO PORQUE ES FANTASÍA-VENENO-AUTOENGAÑO


 El orgullo es como una inmensa bola de cemento encadenada a los pies.

 Se percibe como delirio, es fantasía, ilusión, es mentira, engaño del adversario y autoengaño que la alma colabora en formular.

 Es evasión de la realidad, salir por la tangente, permanecer escondido-oculto-evadido-encerrado en una fantasía que llamamos ‘vida’ y que creemos controlar, pero que en realidad es muerte y es controlada por el adversario.

 También tiene vida-animación propia, se mueve per se y existe por y para sí.

 Acabamos siendo esclavos de esa fantasía-mentira-engaño-ilusión-evasión.

 Usamos el tiempo para alimentar ese abismo que es el ego y es donde se gesta la bola del orgullo que es lo que nos lleva de cabeza al infierno.

 Ya desde ahora nos metemos en el infierno del olvido-negación de Dios al abismarnos-encerrarnos en nosotros mismos, al dedicarnos a alimentar el ego, al empeñarnos en sostener ese ‘yo’ delirante de orgullo al que pretendemos hacer ver-adorar-servir.

 Ese ‘yo’ delirante de orgullo es fantasía-engaño, es expresión de caprichos y es una inmensa bola de cemento que nos lleva de cabeza al infierno, solo nosotros lo vemos como algo bueno.

Aviso-milagro-castigo:

 Para liberarnos de la ruina que construimos en colaboración y bajo la guía de los demonios, Dios permite el tropiezo, llega el hecho de que nadie puede escapar, el toparse con los propios límites, padecer forzosamente una situación humillante-dolorosa.

 Ahí el orgullo es limitado, humillado, aniquilado, pulverizado, destruido, deshecho, reducido a polvo y cenizas, que es lo que realmente es.

 Ahí vemos al orgullo como lo que realmente es, es decir, como la nada inútil, inservible, fantasiosa que es, solo una mentira.

 Ahí probamos el dolor, conocemos el sufrimiento, padecemos como condenados que es lo que merecemos.

 Sirve como castigo y podemos convertirlo en purificación si lo aceptamos y renunciamos a seguir generando ese orgullo-pus-veneno-delirio.

 Todos tendremos la oportunidad de dejar de satisfacer el ego-orgullo-yo como esclavos y de liberarnos de ese camino de ruina y autodestrucción.

 La oportunidad será para todos, todos deberemos enfrentar el orgullo y todo lo que contiene para vencernos y retomar el buen camino, o dejarnos llevar por la corriente pútrida de aguas fétidas hediondas infernales del mundo hacia el infierno eterno.

 Mientras esa orgullosa resistencia a Dios, a su Voluntad, no caiga, continuaremos padeciendo el embate infernal, el infierno-vacío-desolación, el abismo que merecemos.

 En medio del dolor debemos corregirnos, deponer la voluntad propia rebelde, sacrificarla e irnos liberando de lo que nos aparta de Dios, de aquello que nos aleja de su Voluntad.