23 noviembre 2017

CRECER-MADURAR-PERDONAR, COLABORAR EN EL CRECIMIENTO y dejar de perjudicarse-autodestruirse



CRECER-MADURAR-PERDONAR, COLABORAR EN EL CRECIMIENTO y dejar de perjudicarse-autodestruirse


 Un árbol al que le atan las ramas, crece torcido, deforme y hasta pueden enterrarse las rama convirtiéndose en raíces.

 No se crece-madura por sí, se requiere esfuerzo, colaboración, trabajo, guía.

 Nadie per se sabe vivir ni como crecer-madurar-progresar-evolucionar.

 Instintivamente, las personas tienden a salir de sí hacia arriba o hacia abajo, según el tipo de personalidad.

 Una persona introvertida sale de sí hacia abajo, una persona extrovertida sale de sí por arriba.

 Pero no son crecimientos reales, salen-se evaden y andan por el mundo atadas. La extrovertida es como un barrilete y la introvertida es como si llevara un ancla frenándola.

 Hay que cortar la cadena o correa y soltar el lastre.

 El lastre es el miedo-culpa, la preocupación por sí y es el barrilete o ancla según el caso.

 No se libera de la culpa ignorándola o negándola.

 La liberación real de la culpa es pagar y luego soltar.

 Pagar, se paga con amor y con dolor-sufrimiento. Soltar es perdonar, pedir perdón y perdonarse.

 Este trabajo interior es necesario para todas las personas mas allá de la religión, e incluso de la no religión.

 Si no se hace, la carga-lastre-miedo-culpa, acaba determinando la vida, lo que la persona hace o deja de hacer, pues construye su vida superficialmente, negando la realidad y queriendo ignorar la carga que lleva a cuesta y que determina su voluntad.

 Hay que poner orden interior, pagar culpas, soltar cargas, perdonar, pedir perdón y perdonarse. Es el trabajo que todos debemos hacer para poder crecer ordenadamente y en paz.

 Considerar que, si no hacemos el trabajo interior, solos nos perjudicamos, autodestruimos, empleamos el tiempo en perjudicarnos. El trabajo interior es absolutamente necesario e indelegable.