13 septiembre 2017

QUE CADA UNO SIGA SU CAMINO



QUE CADA UNO SIGA SU CAMINO


 El Señor permite el triunfo momentáneo del enemigo. Esto es como cuando Él quiso morir en la Cruz.

 No gana el enemigo porque quiera o pueda, gana porque Dios se lo permite y su triunfo es momentáneo.

 En la Santa Cruz murió El Señor solo cuando entregó su Espíritu, es decir, cuando quiso morir, ni antes ni después.

 Ahora es igual, deja morir su Divina Presencia en el mundo, permite que los rebeldes-caprichosos, los ególatras narcisistas sigan sus caminos porque no quieren corregirse y Él no los va a llevar por el buen camino a la fuerza, están por su cuenta, que hagan lo que quieran, ver: AHORA O NUNCA, POR DIOS Y POR LA PATRIA: http://jorgeblojoapa.blogspot.com.ar/2017/09/ahora-o-nunca-por-dios-y-por-la-patria.html

 El enemigo se vanagloria, ostenta su momentánea victoria, quiere creer que es algo, pero no es mas que una estrella fugaz, dura un instante, el instante que Dios le concede como prueba para los buenos y como castigo para los malos.

 Es prueba para los buenos porque van a tener que esforzarse por confirmar que desean elegir a Dios y perseverar en el buen camino.

 Es castigo para los malos porque, al querer seguir en sus malos caminos, van a estar confirmando que desean perderse-condenarse.

 No hay que perder el tiempo preocupándose al ver lo que sucede en derredor. Hay que usar el tiempo para ver lo que específicamente quiere El Señor de de cada uno. Como siempre, hay que ajustar el rumbo, discernir su Voluntad, orar y perseverar en el buen camino.

 No hay que escandalizare ni lamentarse, solo y simplemente debemos seguir adelante confiando en El Señor, Él sabe lo que hace, hay que tener paciencia, y como siempre, seguir.

 Por sobre todo, debemos dejar de querer controlar a Dios, y también a otros, a los de en derredor.

 Queriendo controlar-someter a Dios provocamos el infierno, Él Es Dios y la prueba consiste en que debemos confiar venciendo el miedo y a todos los enemigos espirituales.

 Queriendo someter-controlar a otros porque nos hacen padecer, terminamos enloquecidos, es como pretender montar un caballo desbocado, vamos a terminar en el suelo.

 Peor aun, vamos a terminar siendo iguales o hasta peores, recordar el dicho que reza ‘quien pelea con monstruos, cuídese a su vez de no convertirse en uno. Si miras mucho al abismo, el abismo te mira a ti’.