12 mayo 2017

CINCO PASOS PARA EL PROGRESO EN LA VIDA MÍSTICA



CINCO PASOS PARA EL PROGRESO EN LA VIDA MÍSTICA


 La verdadera vida mística es obra de Dios en el alma, es obra de Él que el alma acepta, acompaña y permite que Dios haga.

 Lo esencial en la vida mística es aceptar a Dios, colaborar con Él, seguirlo, acompañar sus obras, dejarlo Ser y Hacer.

 Esto implica una muerte real de sí, de la propia voluntad. Esto es posible solo por medio de un real sacrificio.
Esto se hace solo porque es Voluntad de Dios.

 El alma se limita a acompañar, a colaborar permitiéndole a Dios Ser y Hacer. Su trabajo es discernir la Voluntad Divina diaria y constantemente para sacrificar la propia, y de esta manera, colaborar en lo que Dios hace y quiere hacer.

 La vida mística implica una transubstanciación. Esto no lo puede hacer el alma per se, por sí misma, solo Dios puede hacerlo.

 Esa es la razón por la que el alma debe dejar a Dios Ser y Hacer.

 Esto conlleva sufrimiento, el camino es el calvario hasta el sacrificio total de sí en una verdadera y completa consagración-entrega a la Voluntad Divina como Jesús en la Pasión.


 Hay cinco pasos que el alma va realizando en este camino de obediencia-entrega a la Voluntad de Dios.

 En estos cinco pasos va forjando cinco espíritus diferentes por la fusión-unión con Dios.

 A la vez, son cinco requisitos para un verdadero sacrificio espiritual.


1.- Determinación

2.- Honor

3.- Deber

4.- Lealtad

5.- Paciencia


1.- El alma decidida a elegir a Dios y a entregarse a Él, que desea pertenecerle y tenerlo, forja el espíritu de Determinación en las pruebas, dolores, sacrificios, dificultades, sufrimientos, persecuciones.

2.- Perseverando, comienza un segundo nivel de dificultad, todo padecimiento empeora, todo sufrimiento se vuelve mas grave, la prueba es mas difícil, y ahí comienza a forjar el espíritu de Honor porque aprende a obrar por el Honor. Acá hay restos de orgullo porque se satisface en obrar por honor y no lo hace tanto por el honor de Dios, sino por honor propio.

3.- Luego, el dolor se agudiza, el sufrimiento se vuelve extremo e interminable. Si el alma persevera forja un espíritu de Deber, porque obra por deber, porque es así, porque Dios lo quiere así. Acá no le queda ni el honor, es totalmente diezmada y aniquilada en persecuciones, humillaciones y sufrimientos.

4.- El camino continúa cuesta arriba, el sufrimiento no mengua y los padecimientos se vuelven extremos y son irremediables. Si el alma persevera sacrificándose, obedeciendo a Dios, siguiendo al Señor, va forjando un espíritu de Lealtad porque obra solo por lealtad a Dios.

5.- El vacío-ausencia de Dios se agrava, el abismo se desata por completo, las persecuciones son abrumadoras. El alma no tiene resto, no tiene vida, ha sido consumida por los sufrimientos. Sin embargo, si persevera a pesar de los tropiezos, comienza a generar un espíritu de Paciencia al soportar las oleadas infernales y al continuar aceptando-obedeciendo-siguiendo a Dios.



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Con posterioridad se agregan dos:


6.- Perseverancia

7.- Aceptación


6.- El sacrificio no es elegido y es irremediable, se perpetúa en el tiempo, el alma no puede hacer cosa alguna mas que padecer irremediablemente. Es fácil que se desvíe porque el adversario la tienta ofreciéndole alternativas para que obre despechadamente, en venganza o revancha, para que escupa el veneno del sabor amargo de tener que soportar lo que Dios exige mientras el tiempo se vuelve otro maldito castigo porque no pasa. Así va forjando el alma un espíritu de Perseverancia.

7.- El problema, sufrimiento, dificultad, castigo, etc., es interminable, abominable, todo se difiere en el tiempo y el tiempo no pasa, el alma no puede hacer otra cosa mas que sufrir sin remedio y sin cesar, y encima, solo ve que todo va a seguir igual, haga lo que haga, seguirá igual indefinidamente. Al llegar a este nivel ya se ha rebelado varias veces vomitando el veneno del odio, obrando despechadamente, hasta se ha enojado en contra Dios y lo ha llegado a odiar y maldecir, sin embargo, ha comprobado que nada sirve de nada, todo sigue igual y continuará siendo igual. Solo debe aceptar y volver a aceptar, seguir adelante como si nada y terminar de morir a sí misma. Así forja un espíritu de Aceptación y de esta manera concluye su prueba.