25 abril 2017

SEREMOS SELLADOS



SEREMOS SELLADOS


Considerar que el adversario se alza desde el fondo del abismo para meterse en la vida de cada uno potenciando todo lo que es malo, rebeldía, vicios, abominaciones, perversiones, depravaciones, corrupciones, oposición a Dios, reniego contra su Divina Voluntad.

En el mismo sentido, considerar que Dios envía su Espíritu para potencia lo que es bueno, la obediencia a su Voluntad, el sacrificio de sí la negación, la entrega, el amor, la perseverancia, etc.

Nuestras elecciones en estos tiempos van a determinar con que espíritu somos sellados definitivamente, van a confirmar las elecciones que hemos tomado.

Acá es donde unas almas serán confirmadas como de Dios y otras delirarán de orgullo demostrando que son cerdas ególatras narcisistas infernales al servicio de satanás mas allá de las apariencias que quisieron darse.

Es tiempo de esfuerzo, sacrificio y perseverancia para confirmar la elección que hicimos de Dios, y para quedar definitivamente sellados con El Espíritu de Dios.

En este período el adversario va a hacer lo imposible para que nos arrepintamos y retractemos de haber elegido a Dios y con furia va a intentar imponer que reneguemos, abjuremos y nos convirtamos en apóstatas.

 Los insidiosos, insistentes, insufribles y abominables ataques constantes del adversario se deben a que advierte una oportunidad de rebelarnos contra Dios.

 Ve el enemigo algo de rebeldía, cuestionamiento, queja, duda, etc., en nuestro interior, y eso es lo que desea aprovechar para provocar la ruptura en la relación con Dios.

 Golpea donde duele, mete el dedo en la llaga, nos hace padecer donde mas nos humilla y resulta sufriente, aquello que es lo peor de lo peor para cada uno, lo que G. Orwell llama “Habitación 1-0-1”, en su novela distópica “1984”.

 Como buen cobarde, y por experiencia, golpea donde espera obtener una segura victoria, donde acostumbramos a caer, tropezar, dudar y renegar de Dios.

 Explota nuestras debilidades, nos estudia, perfila, asecha, no tiene otra cosa que hacer mas que arruinarnos la vida, es un delincuente que tiene todo por ganar y succionarnos la vida es su finalidad.

 En vez de quejarnos, lamentarnos, renegar y preocuparnos, debemos movernos, aprovechar el ataque del cerdo infernal y donde espera vencernos, hay que vencerlo.

 Lo vencemos confiando en Dios, negándonos a nosotros mismos una vez, renunciando a la rebeldía, sacrificando la voluntad propia para aceptar aquello insufrible y abominable que nos toca padecer irremediablemente, lo que Dios ha permitido para nuestra purificación, prueba, crecimiento, maduración, superación personal.

 Considerar que el adversario se alza desde el fondo del abismo y quiere penetrar en nuestra vida por el agujero del ego.

 Lo que hace es al zar al delirante de nuestro ‘yo’ embadurnado, empapado, desbordante de orgullo, haciéndole creer que es dios y que merece ser adorado, obedecido, servido, etc.

 Mientras queramos creer que merecemos ser obedecidos, servidos, adorados, satisfechos, mientras nos emperremos en satisfacer la voluntad propia, va a continuar asechándonos el adversario, va a seguir satanás formando su presencia, va a continuar forjando al anticristo, ese ‘yo’ delirante de orgullo que se cree súper-yo, un dios o algo así.

Considerar que el adversario se alza desde el fondo del abismo para meterse en la vida de cada uno potenciando todo lo que es malo, rebeldía, vicios, abominaciones, perversiones, depravaciones, corrupciones, oposición a Dios, reniego contra su Divina Voluntad.

En el mismo sentido, considerar que Dios envía su Espíritu para potencia lo que es bueno, la obediencia a su Voluntad, el sacrificio de sí la negación, la entrega, el amor, la perseverancia, etc.

Nuestras elecciones en estos tiempos van a determinar con que espíritu somos sellados definitivamente, van a confirmar las elecciones que hemos tomado.

Acá es donde unas almas serán confirmadas como de Dios y otras delirarán de orgullo demostrando que son cerdas ególatras narcisistas infernales al servicio de satanás mas allá de las apariencias que quisieron darse.

Es tiempo de esfuerzo, sacrificio y perseverancia para confirmar la elección que hicimos de Dios, y para quedar definitivamente sellados con El Espíritu de Dios.

En este período el adversario va a hacer lo imposible para que nos arrepintamos y retractemos de haber elegido a Dios y con furia va a intentar imponer que reneguemos, abjuremos y nos convirtamos en apóstatas.